En su texto J.Mills da a conocer una visión más simplista
pero no menos eficaz respecto a la enseñanza de la música convencional. De
partida deja de lado toda actividad que no tenga relación directa con la música
como el dibujar o leer pero esto no significa que estas aporten un aprendizaje
que estimule la musicalidad de los alumnos. Ella resume de manera concreta que
tanto la composición como la interpretación y el escuchar son fundamentales
para poder generar un desarrollo musical en el alumno.
Además la autora resalta la necesidad de generar un nuevo
tipo de programa que contemple la
necesidad individual de cada estudiante, junto a esta propuesta también
específica la renovación de la enseñanza por parte del profesorado partiendo
por el punto en que no es necesario generar una instancia de educación musical
recurriendo a un docente “especialista” en la materia, con esto indica que cada
profesor es capaz de generar una clase de música sin basarse en los métodos
convencionales que se han aplicado desde hace mucho en donde se da mayor
importancia a métodos convencionales en la educación de este campo como la
lectura y ciertas posturas/conductas al interpretar estas. Mills da a conocer un planteamiento clave
frente a la educación de la música que debe concentrarse en la interpretación,
composición y audición, que esta sea apta para todo el alumnado y que a su vez
todo el cuerpo docente sea capaz de enseñarla y que a la vez sirva como un
desprendimiento agradable y eficaz donde se puedan generar herramientas
cognitivas que facilite la integración de los alumnos con otras materias y aconteceres de la vida en general.
Respecto al tema de los docentes Mills plantea que todo
docente debería estar capacitado para generar una clase de música pero que esto
se da de manera muy contraria, es más, en la mayoría de las escuelas contratan
profesores aparte lo que genera una descontinuación con la materia de música
con respecto con el resto de la enseñanza y el profesor encargado de la materia
queda más como especialista que colaborador del ciclo pedagógico. La autora
presenta la idea que el profesor jefe del curso debería ser quien dictara las
clases musicales para así generar un nexo continuo en cuanto al desarrollo del
alumno en el ciclo pedagógico. La enseñanza musical convencional, es decir
especializada, está presente en los
métodos didácticos que tienen integrados los profesores de enseñanza básica debido a que estos fueron enseñados
con esta. La enseñanza metódica puede generar frustración inmediata en quienes
poseen más dificultades o desconocimiento absoluto en la materia, por eso Mills
propone un sistema dónde todo individuo
sea capaz de experimentar sus beneficios.
Frente a estos problemas de carácter canónico dentro de la
enseñanza musical la autora plantea que la clase de música no debe consistir en
la demostración de las habilidades del profesor frente a los alumnos, sino que
debe consistir en la enseñanza que estos obtengan. La autoestima musical por
otro lado es un factor importante dentro de las aptitudes que puede tener un
profesor en formación frente a sus otros compañeros. Esta autoestima musical a
su vez debe ser transferida a los alumnos en la escuela acompañada de una constante estimulación del
pensamiento positivo frente a esta y sus logros para así generar un alto nivel
de desarrollo. Por ende el generar un pensamiento seguro con respecto a las
capacidades musicales de cada uno presente en todos los personajes de la
educación es considerado como un factor positivo para el desarrollo de la
musicalidad, además el recurrir a otros métodos didácticos que dejen de lado la
necesidad de las técnicas especializadas, frente a esto en la comunidad docente
es clave la colaboración mutua entre los profesores para desarrollar un
espíritu apto en el educador para poder querer enseñar música aunque no esté en
la categoría de especializado.
Tras plantear toda esta problemática y propuesta Mills
declara que algunos sistemas de educación musical son incompatibles con los
alumnos de la actualidad y que algunos métodos como el de la lectura musical
son innecesarios. La autora apunta la integración de las raíces de la enseñanza
musical que son el componer, interpretar y escuchar, apelando a la creatividad
que estas tres acciones poseen y como estas logran entablar un aprendizaje
agradable y cercano con la música.
COMENTARIOS:
(Gonzalo)
Mills tiene una visión muy comprometida respecto a la integración de todo actor escolar dentro de la música. En sus principios este arte era colectivo, todos eran participes en el rito, en nuestra época podemos ver que es algo ciertamente elitista ya que mucha gente no tiene la autoestima o interés suficiente para poder participar en ella. La propuesta de la autora es sincera y fresca, al aplicar su teoría en el aula se puede generar un cambio estricto en la percepción musical y por ende se puede dar un giro epistemológico en nuestra era.
Mills tiene una visión muy comprometida respecto a la integración de todo actor escolar dentro de la música. En sus principios este arte era colectivo, todos eran participes en el rito, en nuestra época podemos ver que es algo ciertamente elitista ya que mucha gente no tiene la autoestima o interés suficiente para poder participar en ella. La propuesta de la autora es sincera y fresca, al aplicar su teoría en el aula se puede generar un cambio estricto en la percepción musical y por ende se puede dar un giro epistemológico en nuestra era.
(Valeska)
La autora mantiene una visión enfatizada a la formación de los niños más que en solo una transmisión de conocimientos, por lo que se logra extraer que el objetivo aquí es hacer crecer a los niños a través de la música y para ello debemos enfocarnos en las características de cada uno de ellos y incentivar la música como un medio con el cual logramos sentirnos mejor y además lograr que los niños aprendan, de modo que su autoestima musical crezca, por tanto lo que Mills propone logra ser bastante beneficioso para el aula y el aprendizaje de los niños.
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